Julio 29 de 2014
Querido Fabio,
Ahora soy yo el que te pide disculpas por
la demora en la respuesta a tu carta, y también tiene que ver con lo que dices
respecto a significado y sentido. Es cierto, la academia actual se llena de
significados y pierde el horizonte sobre el sentido, se hastía de repetir y
transferir teorías que no vivencia, ni razona sus propias vivencias para darles
sentido, pierde su misma esencia. Yo relaciono estos dos conceptos con la
capacidad de vivir del profesional, en nuestro caso el de la comunicación,
entendiéndolo, no como aquel que se llena de cartones con títulos impresos,
sino como quien profesa lo que hace, quien convierte su profesión en una razón
de vida.
Escribir
está relacionado con ese sentir y esa experiencia, hablo por supuesto de una
escritura desde los sentidos, no desde los significados. Como seres humanos,
experimentamos la vida a plenitud, con sus alegrías y tristezas, emociones que
nos sorprenden a la vuelta de la esquina con eventos no programados. Y este
año, juntos hemos tenido que experimentar parte de esas emociones que, en mi
caso, también se convierten en un obstáculo para escribir.
Cuando
me planteas sobre el paso gigantesco que dio la Escuela al pasar de una
realización de bienes y productos audiovisuales a desarrollar medios
audiovisuales, vienen a mi memoria varias cosas. La primera, la enorme
dificultad que tuviste en la facultad y la universidad para que se entendiera
la diferencia entre realización audiovisual y medio audiovisual, cuando estabas
diseñando la Tecnología
en Realización Audiovisual, programa académico en el que convergen muchas de
las experiencias de la Escuela
a lo largo de los años como realizadora de bienes y productos audiovisuales. La
segunda, la imagen del Padre Camilo Bernal, Rector de Uniminuto en la época de
fundación de la Escuela
y los siete primeros años de labores, sosteniendo en sus manos la edición en CD
de la primera producción sonora que hicimos en Uniminuto, “Tun tun, por
nuestros derechos”, serie radiofónica para reafirmar la Ley 70 y los derechos de las
negritudes a la titulación de su territorio en la Costa Pacífica. Y
la tercera, el lobby gigantesco y los diálogos eternos para que al interior de
nuestra universidad y con otras universidades, se entendiera la importancia que
tiene la posibilidad de reflexionar la academia a través de la producción
audiovisual para televisión, a través de nuestro canal de televisión
universitaria, Zoom, cómo esta ofrece nuevas alternativas frente a lo que se
llama “apropiación social del conocimiento”, que no es otra cosa diferente a la
experiencia académica que construye la universidad a partir de sus funciones
sustantivas, la docencia, la investigación y la proyección social.
Pasar
de la realización de bienes y productos audiovisuales a la creación de medios,
como nuestra emisora Uniminuto Radio 1430 a.m., o a la participación en nuestro
Canal Zoom, potente ventana de televisión universitaria de la cual somos socios
junto a 45 universidades más, es un paso gigantesco que implica el rompimiento
de paradigmas académicos, financieros y administrativos para que TODA la
academia se incorpore a las innovaciones que esto ofrece, y no sea sólo el
trabajo titánico de unos pocos. Realmente, lo que hemos hecho es poco, un grano
de arena frente a lo que hay por hacer, y ese reto se cimenta sobre la base de
la construcción de un discurso fuerte en significados y sentidos que permita
generar una verdadera apropiación de los medios de comunicación por parte de la
universidad, no desde la mirada del “deber ser”, propia de las teorías
críticas, sino desde las posibilidades estéticas y comunicacionales que implica
el diseño de modelos de producción y realización y la verdadera proyección del conocimiento que se construye día a día;
es decir, la apropiación de un ejercicio comunicacional praxeológico.
Termino esta
parte, diciéndote que si bien ese paso ha traído grandes satisfacciones
profesionales en medio de una titánica lucha, también ha sido frustrante ver
cómo se apaga el proyecto del Canal Latinoamericano de Integración de
Pensamiento, Clip Uniminuto, en el cual se generaba todo el sentido de
comunicación a través de las TIC, más allá del simple administrador de páginas
web en el que ha caído el país.
Ahora
que estoy haciendo la profesionalización en Comunicación Social – Periodismo,
como parte de esta nueva etapa en la que hemos entrado nosotros, evoluciones o
involuciones de la existencia, he podido analizar desde cierta distancia el
trabajo que estamos realizando en Uniminuto en la Escuela de Medios para el
Desarrollo, en el sentido de lo que ésta puede representar para una forma de
pensamiento latinoamericano y allí me surgen varias preguntas: ¿Cuáles de
nuestras experiencias se deberían sistematizar como posibles referentes
teóricos que aporten a la construcción de conocimiento? ¿La práctica en
comunicación del Minuto de Dios y su reflexión a través de una Facultad y una
Escuela de Medios para el Desarrollo permitiría plantear una teoría o un modelo
como, por ejemplo, el Modelo de Comunicación Praxeológico , o una Teoría
Praxeológica de la
Comunicación? ¿Lo que hemos hecho no sería suficiente para
decir que hacemos parte de ese conglomerado de experiencias comunicativas que
conforman lo que se llama Escuela Latinoamericana de la Comunicación?
No
sé, el tiempo lo dirá, pero sí tengo claro que a partir de la experiencia
praxeológica se han hecho importantes aportes a esa construcción teórica de la
comunicación, esa que le da significado práctico al cambio social, por ejemplo,
el concepto de “bien audiovisual” acuñado a través de tu investigación sobre
Mercadeo Audiovisual y la realización de los eventos internacionales de Vida al
Cine. ¿Qué es el bien audiovisual, qué significa? ¿Por qué
no seguir hablando, simplemente, de producto audiovisual?
No
quiero terminar, sin antes hacer un paréntesis sobre la reunión que se realizó
con motivo de los 15 años de la
Escuela de Medios para el Desarrollo en casa de Clarita,
nuestra amiga y compañera Coordinadora de la Unidad de Televisión, impulsada por Eliana
Herrera, nuestra actual directora de Escuela, fue una celebración íntima, llena
de sentido y con un lindo homenaje a nuestros 15 años de labor en Uniminuto,
aunque debo decir que en la caricatura quedamos un poco gordos.
Espero que
podamos estrechar los tiempos de nuestra escritura, y que esas experiencias de
la cotidianidad que nos dan sentido pero, a veces, se vuelven obstáculos para
la escritura, por lo menos en mi caso, no se sigan atravesando. Un abrazo
grande a mi querida amiga Tere, tu esposa, quien fue fundamental para esas
primeras épocas de la
Escuela. Sin su apoyo no hubiéramos podido lograr muchas de
las cosas que hicimos.
Un abrazo,
Fernando
