lunes, 21 de abril de 2014

El Sentido en la construcción del concepto "Escuela"

Abril 15 de 2014

Querido amigo Fernando.

Sólo te pido que aceptes mis excusas por la tardanza en contestar tu primera carta; estas tienen que ver con que considero a la carta como una forma de comunicación con mucho más sentido que significación, mientras al correo electrónico con más significación que sentido.

Me explico; comunicar, según las ideas que trabajó Jesús Martín Barbero en las conversaciones que tuvo, durante todo el 2012, con los profesores de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de Uniminuto que quisimos y pudimos asistir regularmente, y que me he permitido desarrollar, es: compartir significaciones y sentidos; la comunicación, ese proceso que posibilita el compartir de acciones cargadas de significación y sentido, para crear nuevas significaciones y sentidos entre todos los que participan, directa e indirectamente, en él; la comunicación, como ciencia, ese campo del saber y el conocimiento que estudia ese proceso antes mencionado.

Considero a las significaciones como aquellos pensamientos, ideas, conceptos, recuerdos, sensaciones, etc., que se reflexionan, a través de la razón, se comprenden o se entienden, se guardan en la memoria útil del cerebro, se elaboran y se aceptan, transforman o rechazan, para incorporarse, voluntariamente, al comportamiento cotidiano de quien las elabora; éstas tienen mucho que ver con los saberes y el aprendizaje: Mientras a los sentidos como aquellos pensamientos, ideas, conceptos, recuerdos, sensaciones, etc., que llegan al sentimiento, sin pasar por la razón, y obligan a responder con emociones; esos sentidos no se guardan la memoria útil del cerebro, sino en la memoria que se reparte, desde el cerebelo, a la genética misma de las células, y tienen más que ver con los conocimientos y los aprehendizajes.

Es decir, las significaciones son las definiciones que construimos de las cosas, de todo tipo, se almacenan como saberes en cualquier clase de “libros”, y la academia (léase, sobre todo, nuestra universidad latinoamericana), con gusto casi obsceno, enarbola como su gran patrimonio, y se está quedando en transmitirlo; mientras, los sentidos son los comportamientos que adquirimos en la medida que aprehendemos del vivir las cosas, también de todo tipo, y que nos transforman profesionalmente y, más importante aún, personalmente; este es el patrimonio de toda escuela, donde se aprehende haciendo, es decir, se genera conocimiento, básico en aquel que hasta ahora se acerca a un campo específico de ese conocimiento, y avanzado en aquel que lleva tiempo trabajando la temática.

Por ahora, creo que puedo parar aquí y clarificar que aspiro a trabajar, como ya se insinúa, el concepto de escuela que hemos intentado desde hace 15 años, los mismos que llevamos en Uniminuto, y es lo que nos invita a este juego intelectual que has propuesto.

Quisiera que me dijeras algo, acerca de ese firme paso que dimos en la escuela, al pasar de realizar bienes y productos audiovisuales, de muchas clases y con diferentes intenciones comunicacionales, a desarrollar medios audiovisuales, también, de varias clases y con distintas búsquedas comunicacionales; así, trabajaríamos, entre juntos, los temas claves del proceso que nos ha reunido durante estos últimos 15 años, aunque viene de épocas muy anteriores, porque se fundamentan en principios éticos muy arraigados sobre la responsabilidad que tenemos por estar aquí y ahora. Sin embargo, son tantas y tantas las experiencias vividas y que merecen ser reflexionadas, que puedes escoger el tema que quieras; estoy seguro que todo será productivo.

Mil gracias querido amigo, por llevarme a “consignar” mis pensamientos otra vez; lo hiciste cuando caminamos la gran experiencia de conocer el cine, primeramente en el curso Cine y Videos de INPAHU, tú, como estudiante, yo, como profesor; lo volviste a hacer cuando dimos el salto a ser colegas en la enseñanza del mundo audiovisual, en la Tadeo Lozano y otras instituciones de educación superior; nuevamente, lo hiciste cuando corrimos, con mi esposa y gran amiga tuya, Teresa, la aventura de crear una productora de contenidos audiovisuales, Producciones Clack-queta, y una entidad educativa especializada, TALLARTE, como socios; y lo estás haciendo, permanentemente, desde cuando me estás llevando a que volemos en la creación y desarrollo de innumerables propuestas audiovisuales de realización, producción y generación de conocimientos del campo; campo de conocimiento, artístico e industrial al mismo tiempo; por lo tanto, un campo en permanente y acelerada producción de saberes y conocimientos que, cada nuevo día, ofrece muchas opciones de crecimiento al apasionado por el tema, como lo somos los tres: Teresa, tu y yo.

30 años han pasado, y espero que pasen otros tantos, con esta maravillosa sociedad preocupada, siempre, por aportar algo, por pequeño que parezca, a la construcción de una nueva sociedad fundamentada más en el respetar y compartir que en el tener y competir.

Un abrazo.

Fabio.