Querido amigo Fernando.
Sólo te pido que aceptes mis excusas por la
tardanza en contestar tu primera carta; estas tienen que ver con que considero
a la carta como una forma de comunicación con mucho más sentido que
significación, mientras al correo electrónico con más significación que
sentido.
Me explico;
comunicar, según las ideas que trabajó Jesús Martín Barbero en las
conversaciones que tuvo, durante todo el 2012, con los profesores de la
Facultad de Ciencias de la Comunicación de Uniminuto que quisimos y pudimos
asistir regularmente, y que me he permitido desarrollar, es: compartir
significaciones y sentidos; la comunicación, ese proceso que posibilita el
compartir de acciones cargadas de significación y sentido, para crear nuevas
significaciones y sentidos entre todos los que participan, directa e
indirectamente, en él; la comunicación, como ciencia, ese campo del saber y el
conocimiento que estudia ese proceso antes mencionado.
Considero a las
significaciones como aquellos pensamientos, ideas, conceptos, recuerdos,
sensaciones, etc., que se reflexionan, a través de la razón, se comprenden o se
entienden, se guardan en la memoria útil del cerebro, se elaboran y se aceptan,
transforman o rechazan, para incorporarse, voluntariamente, al comportamiento
cotidiano de quien las elabora; éstas tienen mucho que ver con los saberes y el
aprendizaje: Mientras a los sentidos como aquellos pensamientos, ideas,
conceptos, recuerdos, sensaciones, etc., que llegan al sentimiento, sin pasar
por la razón, y obligan a responder con emociones; esos sentidos no se guardan
la memoria útil del cerebro, sino en la memoria que se reparte, desde el
cerebelo, a la genética misma de las células, y tienen más que ver con los
conocimientos y los aprehendizajes.
Es decir, las
significaciones son las definiciones que construimos de las cosas, de todo
tipo, se almacenan como saberes en cualquier clase de “libros”, y la academia
(léase, sobre todo, nuestra universidad latinoamericana), con gusto casi
obsceno, enarbola como su gran patrimonio, y se está quedando en transmitirlo;
mientras, los sentidos son los comportamientos que adquirimos en la medida que
aprehendemos del vivir las cosas, también de todo tipo, y que nos transforman
profesionalmente y, más importante aún, personalmente; este es el patrimonio de
toda escuela, donde se aprehende haciendo, es decir, se genera conocimiento,
básico en aquel que hasta ahora se acerca a un campo específico de ese
conocimiento, y avanzado en aquel que lleva tiempo trabajando la temática.
Por ahora, creo que
puedo parar aquí y clarificar que aspiro a trabajar, como ya se insinúa, el
concepto de escuela que hemos intentado desde hace 15 años, los mismos que
llevamos en Uniminuto, y es lo que nos invita a este juego intelectual que has
propuesto.
Quisiera que me
dijeras algo, acerca de ese firme paso que dimos en la escuela, al pasar de
realizar bienes y productos audiovisuales, de muchas clases y con diferentes
intenciones comunicacionales, a desarrollar medios audiovisuales, también, de
varias clases y con distintas búsquedas comunicacionales; así, trabajaríamos,
entre juntos, los temas claves del proceso que nos ha reunido durante estos
últimos 15 años, aunque viene de épocas muy anteriores, porque se fundamentan
en principios éticos muy arraigados sobre la responsabilidad que tenemos por
estar aquí y ahora. Sin embargo, son tantas y tantas las experiencias vividas y
que merecen ser reflexionadas, que puedes escoger el tema que quieras; estoy
seguro que todo será productivo.
Mil gracias querido
amigo, por llevarme a “consignar” mis pensamientos otra vez; lo hiciste cuando
caminamos la gran experiencia de conocer el cine, primeramente en el curso Cine
y Videos de INPAHU, tú, como estudiante, yo, como profesor; lo volviste a hacer
cuando dimos el salto a ser colegas en la enseñanza del mundo audiovisual, en
la Tadeo Lozano y otras instituciones de educación superior; nuevamente, lo
hiciste cuando corrimos, con mi esposa y gran amiga tuya, Teresa, la aventura
de crear una productora de contenidos audiovisuales, Producciones Clack-queta,
y una entidad educativa especializada, TALLARTE, como socios; y lo estás
haciendo, permanentemente, desde cuando me estás llevando a que volemos en la
creación y desarrollo de innumerables propuestas audiovisuales de realización,
producción y generación de conocimientos del campo; campo de conocimiento,
artístico e industrial al mismo tiempo; por lo tanto, un campo en permanente y
acelerada producción de saberes y conocimientos que, cada nuevo día, ofrece
muchas opciones de crecimiento al apasionado por el tema, como lo somos los
tres: Teresa, tu y yo.
30 años han pasado,
y espero que pasen otros tantos, con esta maravillosa sociedad preocupada,
siempre, por aportar algo, por pequeño que parezca, a la construcción de una
nueva sociedad fundamentada más en el respetar y compartir que en el tener y
competir.
Un abrazo.